viernes 7 de marzo de 2008

malas preguntas


Otra vez en la madrugada. La ciudad vacía de verano y después de mis tres meses muerto. Debía regresar a algún lugar, generalmente prefiero la caminata pero en ese momento bajaba una lluvia continua. Espero en la esquina, utilizo el poder absoluto del movimiento del brazo y logro parar esa mole que viene a mas de cuarenta kilómetros por hora. Subo con mis monedas en la mano quiero dárselas al chofer pero el se niega y me señala una maquina sin cabeza. En una pequeña pantalla leo, “indique su destino”. Quede atontado, Que debía responderle?, antes solo se necesitaban monedas. Segui atontado y sin saber que responder... No sé que tiempo paso, el bondi estaba detenido el chofer a mi lado y mirando también la pequeña pantalla. Dijo -Lo entiendo pero debemos continuar.

No recuerdo en que parada baje, no recuerdo cuanto tiempo quede con esa pregunta dándome vueltas.
Ya no leo pequeñas pantallas

miércoles 25 de abril de 2007

la flaca furia


Mis ojos pegotes apenas enfocaron las agujas y números del reloj despertador. Dos y quince aproximadamente. La humedad y el calor eran rotundos a pesar de estar entrando el otoño... ¿u otoño es solo una palabra en desuso?. Las paredes de la habitación estaban tan cercanas a mi cama que sin levantarme y con unos cortos movimientos podía encender la luz, abrir la puerta o patear el techo.
Miré el reloj...
tres y quince...
Mis ojos mas abiertos...
Yo bien despierto, la habitación aun más pequeña.
Calculé que en media hora mas el techo iba a apoyarse en mi nariz y al rato a ahogarme. Mi costumbre de dormir vestido es a veces una gran ventaja en estas emergencias, escapé sin mirar atrás, solo por no mirar.
Media cuadra hasta Corrientes, muchas mas hasta Callao y por  Callao sin pensarlo entré en La academia, un bar en donde una mesa me pertenece... en el bar hay una mesa a la cual pertenezco... un bar.

Los varios pertenecientes a las mesas los días de semana solemos sentarnos solos mirando hacia la puerta y esperando que algo suceda sabiendo que nada sucede. Esa noche a esas horas me acompañaban unos siete solos que parecían estar ahí desde siempre.

-Un vino!-
Mientras pedía la bebida, una flaca de buenas gomas y andar confuso se acerco a la mesa, se sentó frente a mí, de espaldas a lo que no sucede. Sin preámbulos lanzó unas cuantas palabras ahogadas en un llanto de esos que están al borde de la carcajada.
Me dijo que estaba Harta de mis vinos y vicios, de mis horarios y desplantes, que yo era soy y seré un reverendo hijo de puta, que mi culo estaba bien ahí, en esa puta silla y que ojalá ahí siempre quede, todo esto gritando de esa manera tan particular que tienen las damas, de esa manera que irrita mas allá del contenido. Automáticamente puse en funcionamiento esa capacidad masculina de ir quedando sordo hasta segundos antes de que cesen los molestos ruidos... solo murmullos y un a cara desquiciada moviendo la bocota era lo que percibía. -Definitivamente- dijo, (mi sistema auditivo comenzó su tarea nuevamente sabiendo que se acercaba el desenlace), mientras saltaba de la silla con una agilidad estúpida para ponerse en pie ,mientras volcaba todo el contenido del vaso de vino sobre mis ropas. –LO NUESTRO TERMINÓ-. dando terminada su blablaberia. Se secó una lagrimota y una gota de transpiración que recorría su cien, giró y caminó muy rápido hacia la puerta, ya con un andar altivo y nada confuso. A mitad de camino se detuvo solo para decir, como para que el cielo escuche, - Ahora sí soy felizzzzzz. (Juro que estiró la zeta) En la vereda la esperaba un hombre al cual tomo del brazo con esa misma altivez del andar, mas un gesto de sentirse ganadora.

Bajé la mirada un poco aturdido tratando de verificar los daños causados por el flacucho tifón en mis ropas, una generosa mancha y un vino desperdiciado. Observe luego a mis sietes solos del bar, todos seguían mirando hacia lo que no sucede y solo una anciana movía la cabeza muy sutilmente a manera de negación, claramente desaprobándome.
Era inútil decirles a cada uno que era la primera vez en mi vida que veía a esa mujer.

miércoles 28 de marzo de 2007

Se detiene


Siete de la tarde, Corrientes y Pueyredón, esquina de los “cien balcones y ninguna flor”. Ríos de hierros por calle y de carne por vereda. El flujo porteño, no es rápido como dicen, sí es continuo.
Mientras mercaderes y esclavos huyen, dos trozos de esta carne amorfa detienen el tiempo, estáticos, frente a frente, mirándose a los ojos, en silencio, con un odio que les brota de cada hueso. Los miro durante varios minutos, sigo mi camino convencido que hay un solo final para esta pequeña y detenida historia.


Buenos aires sólo se detiene, por miedo o violencia

lunes 12 de marzo de 2007

Tangos rotos



Cuatro paredes encierran diez metros cuadrados. Mas celda que habitación. En este entorno el insomnio es tortura.
Bajé, la noche era oscura y el abasto estaba endiablado por una neblina no tan espesa... Cuatro cuadras por Lavalle hasta pasos del mercado. Un linjera, con ropas raídas de compadrito y al cuello un pañuelo más marrón que blanco, me detiene con un gesto mas de borracho que de guapo. Pará !, me dice, tenés que darme un billete de diez pesos. Le pregunte porque. Él me miró fijo, muy centrado en mis ojos y dijo después de un suspiro melodramático, Los “tangos están rotos”. Le di la razón y su billete. Seguí caminando por una hora esperando un poco de claridad me devuelva el sueño.
Varias veces durante muchas noches caminé por la callecita gardeliana. Nunca mas lo vi. Recuerdo su palidez, su temple, su voz gruesa, sus ojos negros... y ahora yo lo sé... Los tangos están rotos.



sábado 10 de marzo de 2007

El chino


Durante los últimos dos meses. Casi todos lo sábados a eso de las tres de la tarde, con resaca o sin, bajo las escaleras recorro hasta el fondo del pasillo y golpeo en la habitación numero siete, se abre la puerta y aparece la eterna sonrisa del Chino que invita a pasar con un ademán que causa gracia y a la vez respeto. El agua ya caliente, la yerba y el mate separados esperando que yo inicie el ritual. Muy poco hablamos, los idiomas son distantes o mucho hablamos ... da igual... terminamos la pava, nos saludamos satisfechos de una conversación absolutamente rota e incoherente. Supongo que al igual que yo él aprovecha las distancias idiomáticas para hacer las confesiones más profundas...no faltaron lagrimas, no faltaron risas, no faltaron enojos ni ninguna de las consecuencias de una charla común entre dos que se entienden.
Siempre llevo a la reunión lápiz y papel y garabateo bocetos entre mate y mate. La imagen es una digitalización del ultimo

miércoles 21 de febrero de 2007

paseos en abasto



Luego de dos botellas, caminaba porAbasto en la tarde como todos los domingos en la tarde.

Hoy Jardel se cruzó en mi camino como todos los domingos por la tarde.
Hoy Jardel me sorprendió nuevamente con cuchillo en mano.
Hoy nuevamente intentó matarme por esas viejas deudas y con ese oxidado filo.
Hoy por la tarde Jardel tuvo éxito.
Hoy Jardel es homicida y con mi cadáver saldé mi deuda.

¿Saldé la deuda?

Soy carne muerta y no ha cambiado nada........ni soy, ni hago, ni veo, ni siento nada extraordinario. Mi paso es el paso de los vivos. Mi acción es la los vivos.

….solo falta la tensión….se extingue el deseo….es la satisfacción pura…una absurda plenitud mística… ¿Por qué hablo? ¿Qué vacío quiere bordear este uso de palabra?
…como en aquella humana condición, ésta tal vez menos humana o no carnal, existe un final. Y como en aquella solo el final tiene estatus de “real”.Y después de éste, un gran signo de pregunta.

Sigo esperando a Jardel, sigue doliendo la herida de su cuchillo.


Jardel no se sintió saldado, fardel no esta deseoso de verme pronto; volvió al lugar del crimen, el domingo como todos los domingos, lo hizo solo porque la literatura lo indicaba, lo hizo porque su odio no cedía, y desde ese intento solo consiguió que todo aquello le fuera ajeno y que sus ganas de usar cuchillo en carne crezcan de forma intolerable
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jardel desbordado en su odio, prueba otra vez suerte como matador. Elige esta vez una mujer, una cualquiera entre tantas. Poco a poco fragmenta ese cuerpo, en días lo distribuye en lugares al azar. Termina y en su vacío declama con ritmo monótono: "Enmudece tu carne fétida con circularidad demencial...esa eléctrica pelambre asqueaba el lugar. Indiciplinada ignora el hambre. Padece en su insípida blancura.
Padezco en mi mísero odio carnal.
Hacia otro infierno mujer!
Lejos de mi, carne muda" dicho esto ríe a carcajadas y una lagrima...una sola..Único signo de la poca humanidad que en él brotaba.

Sigue en rutina matadora, fragmenta cuatros cuerpos mas con serrucho, se fascina y crece su odio……en su odio goza…..en su pensamiento se encierra….un puto día en plena cacería, por casualidad, lee un titular en el diario, lo toma y una gran atasco en su garganta lo saca de su automatismo, vomita, se asquea, se marea y brota su segunda lágrima…repite en vos alta “Otra victima del loco del serrucho”….

“LOCO DEL SERRUCHO”….repite esto, no puede entender semejante vulgaridad, lleva el diario, lo lee compulsivamente entre arcadas………psicólogos, especialistas.
“ESTUPIDOS!!!!” repite, grita, escupe…..se encierra días enteros, ya no sale a casar, y por primera vez en su rutina de vida, se deprime.

martes 6 de febrero de 2007

el que da imagen


baires no mata... perturba no-mas.